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Retinol — illustration de l'article « Rétinol ou céramides : lequel pour votre peau ? » | NOPAL LIFE
barriere10 ago 20265 min de lectura

¿Retinol o ceramidas: cuál es mejor para tu piel?

El retinol exige a la barrera cutánea; las ceramidas la reconstruyen. Plantear la pregunta en términos de elección equivale a oponer dos funciones complementarias. La mayoría de las pieles necesitan ambas.

Dos funciones opuestas

Criterio Retinol Ceramidas
Naturaleza derivado de la vitamina A lípidos de la piel
Acción renovación, arrugas barrera cutánea
Plazo de 3 a 6 meses unos días
Tolerancia irritante al principio excelente
Frecuencia progresiva todos los días

Qué hace el retinol

El retinol es un derivado de la vitamina A, el activo cuya acción sobre los signos de la edad está mejor documentada. Acelera la renovación de las células superficiales y favorece la producción de colágeno.

Sus resultados se manifiestan en las arrugas, la textura y el aspecto de los poros. Espere entre tres y seis meses: es un tratamiento lento, y la edad a la que se empieza importa menos que la constancia.

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Su contrapartida es conocida: enrojecimiento, descamación y mayor sensibilidad durante las primeras semanas. No es un defecto del producto, sino la consecuencia directa de su mecanismo.

Qué son las ceramidas

Las ceramidas son lípidos presentes de forma natural en la capa más externa de la piel. Garantizan la cohesión entre las células y retienen el agua; eso es, en esencia, lo que se denomina función de protección.

Su cantidad disminuye con la edad, la exposición al frío y los limpiadores agresivos. Una piel que tira, se enrojece fácilmente o reacciona a todo suele tener carencias.

Un producto que las aporta compensa este déficit. El efecto se percibe en pocos días, lo que las diferencia claramente del retinol.

Por qué la pregunta está mal planteada

El retinol debilita temporalmente esta capa protectora: es la contrapartida de la renovación acelerada que provoca. Las ceramidas reparan precisamente aquello que el retinol exige.

Oponerlos conduce a una mala decisión. La verdadera pregunta es en qué orden introducirlos, no cuál abandonar.

Oponerlos equivale a preguntar si es mejor tener un motor o frenos. Uno impulsa la renovación y el otro mantiene la estructura mientras todo cambia. Un coche necesita ambos, y una rutina también.

La verdadera pregunta se refiere al calendario: cuál empezar, con qué frecuencia y cuándo añadir el segundo. Es una cuestión de orden, no de elección; plantearlo de otra manera hace perder tiempo a todo el mundo.

El orden de introducción

Primero las ceramidas, solas, durante dos o tres semanas. Después el retinol, sobre una piel cuya barrera está en condiciones de tolerarlo.

Este orden cambia muchas cosas. Introducir un retinoide sobre una piel ya debilitada provoca una irritación que desanima, y se atribuye al retinol lo que en realidad procede de otro factor.

Primero las ceramidas, durante dos o tres semanas, y después el activo. Este orden no es una preferencia: reforzar la barrera cutánea antes de iniciar la renovación celular reduce notablemente el periodo de molestias que sigue a la introducción.

Lo contrario —empezar por el activo y añadir el reparador cuando se vuelve difícil de tolerar— también funciona, pero cuesta varias semanas de molestias y hace que mucha gente abandone. El mismo resultado, dos caminos, uno solo soportable.

Usarlos juntos

El retinol sobre la piel perfectamente seca y, como última capa, una crema con ceramidas. Este gesto reduce notablemente las molestias iniciales.

Las noches sin retinol, usa solo la crema. La piel aprovecha esas noches para reconstruirse, y cuentan tanto como las demás.

Un sérum con activo y, por encima, una crema con ceramidas: es la combinación más habitual y sólida. La segunda capa protege mientras la primera actúa, y ninguna impide que la otra funcione.

En los tipos de piel más reactivos, se puede invertir el orden y aplicar primero la crema: la penetración disminuye, pero aumenta el confort. Es un compromiso asumido, adaptado a quienes ya han abandonado una vez.

Cuál elegir si solo se puede elegir uno

Piel que tira, se enrojece y reacciona a todo: las ceramidas, sin dudarlo.

Objetivo: las arrugas y la textura: el retinol, sin equivalente.

Piel sensible: primero las ceramidas, durante un mes, antes de plantearse un retinoide.

Piel normal, para un primer tratamiento antiedad: el retinol, acompañado de una crema con ceramidas.

Al principio bastan dos aplicaciones semanales, aumentando una por semana. El sérum con activo se aplica sobre la piel limpia y seca; la crema con ceramidas se aplica inmediatamente después, sin esperar.

Este protocolo no busca el rendimiento, sino la continuidad. Una piel que aguanta seis meses a un ritmo reducido obtiene más que una piel que abandona al cabo de tres semanas a pleno rendimiento, y esto es cierto para todos los tipos de piel.

Leer una etiqueta

Las ceramidas aparecen con las denominaciones céramide NP, céramide AP, céramide EOP. Su posición en la lista de ingredientes orienta sobre la cantidad.

Para el retinol, busque la concentración: entre 0,1 y 0,3 % para empezar, y entre 0,5 y 1 % después. Sin una cifra indicada, no se puede sacar ninguna conclusión.

Los ácidos en la misma rutina

Un ácido exfoliante utilizado la misma semana que un retinoide somete la piel a una dura prueba. Si quiere usar ambos, sepárelos por al menos dos noches y aplique las ceramidas todos los días.

Muchas rutinas fracasan en este punto: demasiados activos irritantes y muy poco de lo que repara.

Un ácido exfoliante y un retinoide utilizados en la misma semana se acumulan. El ácido glicólico es el que más penetra, el ácido láctico el más suave y el ácido salicílico el más selectivo para las zonas grasas.

Si quiere usar ambos, deje al menos dos noches de separación y nunca los use la misma noche. El ácido utilizado una vez por semana es más que suficiente cuando ya se está usando un retinoide.

Una cuestión de precio

Un producto con ceramidas de calidad rara vez es caro: estos lípidos están bien estudiados y se utilizan ampliamente. La eficacia depende de su cantidad y de su combinación con colesterol, no del precio indicado.

Un retinol potente cuesta más, y la concentración justifica la diferencia. Un producto sin una cifra indicada, aunque sea caro, no permite ninguna comparación.

La hidratación, antes que todo lo demás

La hidratación no proviene de los activos, sino de lo que retiene el agua. Un humectante como el ácido hialurónico atrae el agua; los lípidos impiden que se escape: son dos funciones distintas y se necesitan ambas.

Una fina capa de crema aplicada sobre la piel aún flexible retiene más humedad que una capa gruesa extendida sobre la piel seca. La forma de aplicarla importa tanto como la fórmula utilizada.

El sol, que no hay que olvidar

El retinol aumenta la sensibilidad a los rayos ultravioleta. La protección solar diaria forma parte del protocolo, incluidos los días sin aplicación.

Las ceramidas no tienen ningún efecto sobre la fotosensibilidad ni protegen de nada. Reparan, que ya es precisamente su función.

Una reserva importante

Estos productos son cosméticos y actúan sobre el aspecto de la piel sin tratar ninguna afección. Una piel que sigue dolorida o inflamada pese a suspender los activos requiere valoración dermatológica.

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