El aceite de argán es lo que permite mantener el uso del retinol más allá del primer mes. No potencia su acción: amortigua las molestias. En un activo que muchas personas abandonan a las tres semanas, ese es el beneficio que cuenta.
Las pautas
- Orden: primero el retinol, después el aceite de argán.
- Piel: perfectamente seca al aplicar el retinol.
- Cantidades: una cantidad de retinol del tamaño de un guisante, de dos a tres gotas de aceite.
- Progresión: dos noches por semana, y después más.
- Por la mañana: protección solar indispensable.
Por qué este orden
El retinol debe llegar a la piel sin intermediarios. Un aceite aplicado antes formaría una película grasa que ralentizaría su penetración y reduciría el resultado.
El aceite de argán se aplica al final, y su función es sellar: limita la evaporación y suaviza la sensación de tirantez que acompaña a las primeras semanas.
La variante para pieles difíciles
Si tu piel no tolera el retinol ni siquiera sellado, aplica primero una capa fina de aceite de argán, después el retinol y, por último, una segunda capa de aceite.
La penetración se ralentiza, la irritación se reduce notablemente y la eficacia disminuye un poco. Un retinol utilizado de esta forma durante seis meses produce más resultados que un retinol puro abandonado al cabo de tres semanas.
Lo que aporta el aceite de argán
Su composición es rica en ácido oleico y ácido linoleico, con una fracción de vitamina E. Estas grasas contribuyen a la hidratación al limitar la pérdida de agua en la superficie.
Es exactamente lo que necesita una piel tratada con retinoides: el activo acelera la renovación celular, lo que debilita temporalmente la barrera cutánea. El aceite compensa este debilitamiento.
La progresión, semana a semana
Semanas 1 y 2: retinol dos noches por semana, sellado con aceite.
Semanas 3 y 4: una noche sí y otra no si no aparece descamación.
Semanas 5 a 8: cuatro o cinco noches por semana.
Después: todas las noches si la piel lo permite.
Las noches sin retinol, usa únicamente el aceite de argán. Es entonces cuando la piel se recupera, y esas noches cuentan tanto como las demás.
Sobre la piel perfectamente seca
Es la regla que más se suele pasar por alto. El retinol aplicado sobre la piel húmeda penetra más rápido y causa más irritación.
Sécate completamente después de la limpieza, aunque tengas que esperar unos minutos antes de aplicarlo.
Las cantidades
Una cantidad de retinol del tamaño de un guisante para todo el rostro, no más. De dos a tres gotas de aceite de argán, calentadas entre las palmas de las manos y presionadas sobre la piel.
Evita el contorno de los ojos y las aletas de la nariz durante las primeras semanas: son las zonas que más reaccionan.
Según el tipo de piel
Piel seca: la combinación ideal, con una cantidad generosa de aceite.
Piel mixta: aplique el aceite de argán solo en las zonas con tirantez.
Piel grasa: una o dos gotas son suficientes, ya que el aceite de argán es moderadamente rico.
Piel reactiva: la variante en doble capa, dos noches por semana al principio.
Elegir el aceite
Primera presión en frío, sin desodorizar, frasco oscuro y una lista de ingredientes que cabe en una línea: Argania spinosa kernel oil.
El aceite de argán cosmético no tiene el olor tostado del aceite alimentario, cuyos granos se tuestan antes del prensado. Un olor a avellana tostada indica que se trata de un aceite de cocina.
El sol, sin discusión
El retinol aumenta la sensibilidad a los rayos ultravioleta. Una protección solar diaria forma parte del protocolo, incluidos los días sin aplicación. El aceite de argán no ofrece ninguna protección.
La hidratación: lo que hace y no hace el aceite
Un aceite no contiene agua: evita que la de la piel se escape. La hidratación requiere, por tanto, un aporte previo, ya sea una loción, un sérum o simplemente una piel aún flexible en el momento de la aplicación.
Aplique el aceite sobre la piel que no esté completamente seca —salvo la noche del retinol, cuando el activo requiere una superficie seca—. El orden resuelve la contradicción: retinol sobre la piel seca, después una fina capa de hidratante y, por último, el aceite.
Un uso que va más allá del rostro
El aceite de argán también nutre las manos, los codos y las puntas del cabello. Utilizarlo con regularidad en estas zonas expuestas lo convierte en un producto versátil, lo que mejora su relación calidad-precio.
En el cuerpo, aplíquelo justo después de la ducha, sobre la piel húmeda. La textura penetra rápidamente y no deja película.
El gesto, en la práctica
Aplíquelo presionando las palmas contra la piel en lugar de frotar. La piel tratada con retinoides tolera mal la fricción, y un gesto suave cambia la sensación de confort.
En los signos visibles —arrugas marcadas, pérdida de luminosidad—, el retinol es el que actúa. El aceite aporta flexibilidad y hace que el tratamiento sea tolerable, lo cual no es poco.
Lo que hay que saber
Estos productos son cosméticos y mejoran el aspecto de la piel sin tratar ninguna afección. El retinol está desaconsejado durante el embarazo y la lactancia: consulte a un profesional sanitario antes de utilizarlo en este contexto.
El aceite al final, nunca antes
El argán aplicado en primer lugar forma una película que el activo no podrá atravesar; aplicado en último lugar, compensa la sequedad de las primeras semanas. Con un sérum de bakuchiol, esta fase es más corta, pero el orden de las capas no cambia.
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