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Exfoliation et éclat : AHA, BHA et enzymes - Nopal Life
Conseils23 jun 20269 min de lectura

AHA: ácidos de frutas, beneficios y modo de uso

Exfoliar consiste en ayudar a la piel a desprenderse de las células muertas que apagan el cutis. Tres familias comparten esta función: los AHA, hidrosolubles, que alisan la superficie; los BHA, liposolubles, destinados a las pieles grasas y los poros; y las enzimas, junto con los PHA, la opción más suave para las pieles sensibles. La clave no es hacer más, sino acertar: la fórmula adecuada, con la frecuencia adecuada y tomando las precauciones necesarias.

Un cutis apagado suele delatar una renovación superficial ralentizada: los residuos se acumulan y la luz se refleja peor. Una exfoliación suave, bien dosificada, ayuda a alisar la textura y a reavivar la luminosidad. Eso sí, hay que elegir el activo adecuado para cada piel y comprender qué distingue a cada familia.

¿Qué es exactamente el peeling facial?

Tras esta palabra se esconde una idea sencilla: desprender suavemente la capa superficial de células muertas para revelar un cutis más limpio y luminoso. El tratamiento cosmético, el que se realiza en casa, se basa en agentes suaves (AHA, BHA…) o en enzimas de frutas, en baja concentración. No tiene nada que ver con los procedimientos profundos realizados en una consulta médica: aquí, el trabajo sigue siendo superficial, progresivo y respetuoso con el confort de la piel.

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Se distinguen dos enfoques. La exfoliación mecánica frota físicamente la superficie, como los gránulos de un producto clásico. La vía química, en cambio, disuelve los enlaces que retienen los residuos: este es el principio de los peelings suaves, con ácidos o enzimas, cuya acción es más uniforme y está mejor controlada.

Los AHA: luminosidad superficial

Los AHA, o alfa-hidroxiácidos, son moléculas hidrosolubles: actúan en la superficie para ayudar a desprender las células muertas, alisar la textura y reavivar la luminosidad. Muchos son de origen natural, extraídos de frutas, caña de azúcar o leche, de ahí su apodo de ácidos de frutas.

Los principales representantes de esta familia:

  • Ácido glicólico: la molécula más pequeña del grupo, lo que facilita su penetración. El ácido glicólico también es el AHA más estudiado y está presente en numerosas fórmulas destinadas a iluminar el cutis.
  • Ácido láctico: más suave, forma parte del factor natural de hidratación y aporta una apreciable dimensión hidratante.
  • Ácido mandélico: molécula más grande, de difusión lenta, que suele tolerarse mejor en pieles reactivas.
  • Ácidos cítrico y tartárico: procedentes de frutas, ajustan el pH y contribuyen a un resultado luminoso.

Estos activos son especialmente adecuados para pieles normales a secas, cutis apagados e irregularidades visibles. Nuestro Peeling AHA 10%, con ácido láctico y ácido hialurónico, ilustra este equilibrio: una renovación suave combinada con hidratación para preservar el confort de la piel.

Los BHA: pieles grasas y poros congestionados

Los BHA (ácidos betahidroxi), cuyo principal representante es el ácido salicílico, son liposolubles. Esta afinidad por las sustancias grasas les permite penetrar en los poros para ayudar a eliminar el exceso de sebo y las impurezas. Se reservan preferentemente para pieles grasas, mixtas o con tendencia a las imperfecciones, así como para las texturas irregulares marcadas por los puntos negros.

Mientras que los activos superficiales trabajan sobre todo la textura visible, el ácido salicílico también actúa en el interior del poro: es un aliado valioso para las pieles con tendencia a las imperfecciones y las zonas congestionadas, especialmente en la zona central del rostro, propensa a las imperfecciones.

PHA y enzimas: suavidad para pieles sensibles

Los PHA (ácidos polihidroxi) son parientes de los AHA, pero su molécula más grande penetra menos profundamente: alisan la superficie y reducen el riesgo de irritación. Son los más suaves de todos, indicados para pieles sensibles, secas o propensas a las rojeces.

Los tratamientos enzimáticos se basan en enzimas de frutas —papaya, piña y calabaza— que descomponen suavemente las uniones entre las células muertas, sin una acidez marcada. Es la opción más respetuosa, especialmente apreciada cuando la piel tolera mal los ácidos.

AHA, BHA, PHA y enzimas: la tabla comparativa

Para elegir de un vistazo, así se distribuyen las grandes familias según sus activos, su afinidad y los tipos de piel que prefieren.

Familia Activos habituales Solubilidad Tipos de piel Objetivos Frecuencia orientativa
AHA Ácido glicólico, láctico, mandélico Hidrosoluble Normales a secas, apagadas Luminosidad, aspecto de la textura De 1 a 3 veces por semana
BHA Ácido salicílico Liposoluble Grasas, mixtas, con imperfecciones Poros, puntos negros, sebo De 2 a 3 veces por semana, por la noche
PHA Gluconolactona, ácido lactobiónico Hidrosoluble Sensibles, reactivas Suavidad, rojeces, confort De 2 a 3 veces por semana
Enzimas Papaína, bromelaina No ácido Sensibles, intolerantes a los ácidos Confort, luminosidad progresiva De 2 a 3 veces por semana

Cómo usar los AHA sin cometer errores

Usar correctamente un AHA requiere unos sencillos pasos, que deben respetarse en orden:

  1. Comprueba la tolerancia: aplica una pequeña cantidad en una zona discreta antes de realizar el primer uso completo.
  2. Sobre la piel limpia y seca: aplica el ácido glicólico por la noche, antes de los productos hidratantes, evitando el contorno de los ojos y los labios.
  3. Aumenta la frecuencia progresivamente: una vez por semana al principio y, después, dos o tres veces si la piel sigue estando cómoda.
  4. Hidrata después: los productos calmantes ayudan a mantener el confort después de la exfoliación.
  5. Protégete por la mañana: la protección solar diaria es indispensable, ya que la piel recién tratada está más expuesta a los rayos UV.

Conviene evitar combinar desde el principio un AHA con otros ingredientes potentes, como el retinol o una vitamina C de alta concentración: es mejor espaciar su uso para cuidar la barrera cutánea. (Para leer: ¿Cómo reconocer una piel apagada?)

¿Con qué frecuencia exfoliar la piel?

La frecuencia de exfoliación depende del tipo de producto y de la tolerancia de cada persona. Como regla general, no se recomienda superar dos o tres veces por semana, y una o dos veces en el caso de las pieles sensibles:

  • AHA: empieza una vez por semana y aumenta hasta dos o tres veces si la piel lo tolera perfectamente.
  • BHA: dos o tres veces por semana, por la noche, ajustando la frecuencia según la producción de sebo.
  • PHA y enzimas: dos o tres veces por semana, a veces más si la piel mantiene una sensación confortable.

El error clásico consiste en aplicarlo todo al mismo tiempo sobre una piel no acostumbrada, lo que provoca rojeces, tirantez y una mayor sensibilidad. Es mejor avanzar gradualmente.

¿Exfoliación química o exfoliante mecánico?

Las fórmulas químicas (AHA, BHA…) y enzimáticas actúan disolviendo los enlaces entre los residuos superficiales: su acción suele ser más uniforme que la de los exfoliantes con gránulos. Estos últimos, de acción mecánica, pueden provocar microarañazos en las pieles sensibles si se utilizan con demasiada intensidad. Para un tono apagado y reactivo, suele ser preferible una opción química suave o enzimática.

Adapta el gesto a tus necesidades

Cada piel tiene sus propias necesidades, y conviene adaptar los cuidados a ellas en lugar de seguir una rutina única. Para un tono apagado, los AHA, empezando por el ácido glicólico, ayudan a recuperar la luminosidad al liberar la superficie de la piel. Para los poros dilatados, los puntos negros o las imperfecciones persistentes, se suele recurrir al ácido salicílico, a menudo preferido por las pieles mixtas y grasas. Las pieles con tendencia a las imperfecciones preferirán una acción específica sobre ellas, mientras que las pieles sensibles encontrarán en los gestos suaves y las fórmulas enzimáticas una opción especialmente delicada.

La idea no es multiplicar los productos, sino elegir aquel cuyas propiedades respondan a tus preocupaciones: luminosidad, uniformidad de la textura, apariencia de las manchas o simplemente confort diario. Una buena exfoliación se evalúa menos por su intensidad que por su precisión.

Peeling facial: ¿qué riesgos presenta y cómo evitarlos?

Bien realizados, los peelings suaves siguen siendo gestos seguros. Las molestias casi siempre se deben a un exceso: demasiado ácido, con demasiada frecuencia o combinado de forma inadecuada. El principal peligro es llevar la piel más allá de su capacidad de adaptación: barrera cutánea debilitada, incomodidad, enrojecimiento e incluso un efecto rebote con mayor sensibilidad y sequedad.

Puntos de atención:

  • Introduce un solo producto a la vez y aumenta la frecuencia gradualmente.
  • Desconfía de las recetas «caseras» muy concentradas o de las fórmulas puras: una concentración elevada y un pH bajo aumentan el riesgo de irritación.
  • Hidrata bien la piel después de cada aplicación para mantener el confort.
  • Aplica protección solar cada mañana: la piel recién tratada está más expuesta a los rayos UV. (Para leer: Manchas y luminosidad del tono: la guía para una piel luminosa)
  • En caso de hiperpigmentación persistente, melasma o una reacción intensa, consulta a un dermatólogo.

Conviene saberlo: los peelings suaves no se limitan al rostro. El ácido glicólico también está presente en tratamientos para el cuerpo, los codos y los pies, donde la piel más gruesa aprovecha las propiedades exfoliantes de estos activos; de hecho, algunos peelings para los pies están más concentrados. Sea cual sea la zona, del rostro a los pies, la acción sigue siendo progresiva y se respetan las propiedades y los usos previstos para cada fórmula.

Para identificar el ritual más adecuado para tu piel y tus necesidades, el diagnóstico Skin Intelligence te orienta hacia los gestos más pertinentes.

Un gesto de moderación, no de rendimiento

Cuando cuidamos el rostro, existe la tentación de querer ir rápido y con intensidad. Multiplicamos los productos, aceleramos el ritmo, convencidos de que un resultado visible recompensará el esfuerzo realizado. La realidad es más sutil: el tono de la piel se transforma con el tiempo, al ritmo de las estaciones y los hábitos, y recompensa sobre todo la constancia. Un ritual sencillo, mantenido con regularidad, suele ser mejor que una rutina ambiciosa abandonada al cabo de diez días.

Ese es todo el espíritu del enfoque de Nopal Life: preferir la precisión al exceso, escuchar lo que transmite la piel y ajustar sin forzarla nunca. El confort de hoy prepara la luminosidad de mañana. Tomarse el tiempo de observar, espaciar los gestos más intensos y dejar que cada persona tenga la posibilidad de acostumbrarse: esta es una forma más serena y, por lo general, más duradera, de cuidarse a diario.

Preguntas frecuentes

¿AHA o BHA: cuál elegir?

Los AHA son especialmente adecuados para cutis normales a secos y apagados; los BHA, para pieles grasas, mixtas o con tendencia a las imperfecciones. Las pieles sensibles deberían optar preferentemente por las enzimas o las fórmulas más suaves.

¿Cómo utilizar un AHA al empezar?

Por la noche, sobre la piel limpia y seca, una vez por semana al principio y aumentando progresivamente después. Hidrata la piel a continuación y aplica protección solar a la mañana siguiente.

¿Qué es exactamente un peeling facial?

Es un exfoliante que desprende la capa superficial de células muertas. En casa, se basa en activos suaves o enzimas de frutas en baja concentración para lograr un cutis más luminoso, sin el procedimiento médico de las versiones profundas.

¿Este tratamiento presenta algún peligro?

En baja concentración y dejando suficiente tiempo entre aplicaciones, no. El peligro proviene del exceso: fórmulas demasiado concentradas, una frecuencia demasiado elevada o combinaciones mal elegidas, que debilitan la barrera cutánea.

¿Se puede exfoliar la piel todos los días?

No. Un uso diario puede debilitar la barrera cutánea. Dos o tres veces por semana como máximo, según la tolerancia, son más que suficientes.

¿Los PHA son realmente adecuados para las pieles sensibles?

Sí, ese es su principal beneficio: su molécula más grande penetra menos, lo que la convierte en la opción más suave.

¿La exfoliación hace desaparecer las manchas?

No. El ácido glicólico puede mejorar el aspecto del cutis y su luminosidad, pero una hiperpigmentación ya establecida requiere la valoración de un dermatólogo.

En resumen

Aplicar correctamente el exfoliante significa elegir la familia adecuada para tu piel: los AHA, con el ácido glicólico a la cabeza, para aportar luminosidad a la superficie; los BHA, para pieles grasas o con tendencia a las imperfecciones; y las enzimas, para una mayor suavidad. También significa respetar la frecuencia y la tolerancia, y proteger siempre la piel del sol. Esta medida es lo que transforma el gesto en un verdadero ritual de luminosidad.

Para saber qué activo se adapta a tu piel, haz el diagnóstico Skin Intelligence: Comenzar mi diagnóstico gratuito.

Fuentes: Paula's Choice, CeraVe, NIVEA, Dot & Key. Artículo informativo, sin finalidad médica.

Información proporcionada con fines cosméticos y educativos; no constituye asesoramiento médico.

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