Las ceramidas forman parte de la estructura de la piel, mientras que la manteca de karité la recubre. Ambas son sustancias grasas, pero una compensa un déficit interno y la otra forma una barrera externa.
Dos grasas, dos lógicas
| Criterio | Ceramidas | Manteca de karité |
|---|---|---|
| Naturaleza | lípidos de la piel | grasa vegetal |
| Función | reparar la barrera | nutrir, sellar |
| Textura | crema o gel-crema | espesa, oclusiva |
| Uso habitual | rostro y cuerpo | cuerpo, zonas secas |
| Pieles grasas | en gel-crema | a evitar |
Las ceramidas, lípidos de la piel
Las ceramidas son lípidos presentes de forma natural en la capa externa de la piel, donde garantizan la cohesión entre las células y retienen el agua. Constituyen la mayor parte de la barrera cutánea.
Su cantidad disminuye con la edad, el frío y los limpiadores agresivos. Una piel que tira, se enrojece con facilidad o tolera mal sus productos habituales suele tener falta de ceramidas, y un producto que las aporte ofrece resultados en pocos días.
La piel combina estas ceramidas con colesterol y ácidos grasos, en una proporción cercana a tres por uno. Los productos mejor formulados reproducen esta mezcla.
Qué es la manteca de karité
La manteca de karité se extrae de las almendras de Vitellaria paradoxa, un árbol de África Occidental. Sólida a temperatura ambiente, la manteca de karité se funde al contacto con la piel.
Su composición es rica en ácido oleico y ácido esteárico, con una fracción de insaponificables. La manteca de karité nutre intensamente y forma una capa que limita considerablemente la evaporación.
Esta oclusividad es su punto fuerte en las zonas muy secas y su límite en el rostro: la manteca de karité resulta pesada y una piel mixta o grasa la tolerará mal.
La manteca de karité suele compararse con los aceites vegetales, con los que comparte la misma lógica, aunque no la textura. Un aceite vegetal como el aceite de jojoba o el aceite de argán penetra y desaparece; la manteca de karité permanece en la superficie.
Esta diferencia de textura explica sus usos. Un aceite vegetal es adecuado para el rostro, mientras que la manteca de karité lo es para el cuerpo. En las zonas muy secas, a menudo se usan ambos: primero un aceite vegetal y después la manteca.
Las propiedades de la manteca de karité se deben tanto a sus insaponificables como a sus ácidos grasos. Es un emoliente nutritivo, y sus beneficios terminan ahí — como ocurre con cualquier aceite vegetal, su efecto se limita al confort y la flexibilidad.
El producto adecuado según la zona
Rostro, piel tirante o reactiva: las ceramidas, que reparan.
Codos, talones y manos agrietadas: la manteca de karité es más eficaz.
Piel grasa: un gel-crema con ceramidas; conviene evitar la manteca de karité.
Piel muy seca en invierno: ceramidas en el rostro y manteca de karité en el cuerpo.
¿Se pueden superponer?
En el cuerpo durante el invierno, funciona bien: primero la crema con ceramidas y, encima, la manteca de karité en las zonas más ásperas.
En el rostro, las ceramidas casi siempre son suficientes. La manteca de karité debe limitarse a una cantidad muy pequeña en una zona seca aislada.
Reparar o cubrir
Vale la pena entender la diferencia. Una piel cuya barrera cutánea está dañada necesita ceramidas: aplicar manteca de karité encima aliviará en el momento, pero no corregirá la causa.
A la inversa, una piel simplemente expuesta al frío se beneficiará más de una sustancia grasa oclusiva que de un aporte de ceramidas. Ambas respuestas son válidas, pero no para el mismo problema.
Cómo elegirlas
Las ceramidas aparecen como ceramida NP, ceramida AP, ceramida EOP. Una fórmula que combina varias, junto con colesterol, se acerca a la composición real de la piel.
La manteca de karité se elige preferentemente sin refinar: color marfil y olor ligeramente ahumado. Una manteca perfectamente blanca e inodora ha sido refinada, lo que elimina parte de sus insaponificables.
Conservación
Una crema con ceramidas sigue la vida útil de una emulsión: entre seis y doce meses después de abrirla, y un tubo conserva mejor el producto que un tarro que se abre con los dedos.
La manteca de karité dura entre uno y dos años protegida del calor. Si se vuelve granulosa, no es un defecto, sino una recristalización que desaparece al calentarla entre las manos.
Sus limitaciones
Ninguno de los dos actúa sobre las arrugas ya instaladas ni sobre las manchas. Son cuidados reparadores y de confort, lo cual ya es mucho.
Ninguno protege de la radiación, pese a lo que se lee sobre los índices naturales de la manteca de karité. Una protección solar diaria sigue siendo indispensable.
Los casos que requieren atención médica
Estos productos son cosméticos y mejoran el confort de la piel sin tratar ninguna afección. Las grietas profundas o una piel que sigue inflamada merecen una consulta médica.
Sellar o complementar
La manteca de karité forma una cubierta: impide que el agua se escape sin añadir nada a la estructura por la que se pierde. Una crema de noche con ceramidas vegetales aborda el problema desde el otro extremo, y por eso la manteca alivia rápidamente, pero no cambia nada a largo plazo.
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