Las ceramidas son lípidos que la piel produce por sí misma. Esto explica su tolerancia y hace que la cuestión de los peligros sea, en gran medida, teórica.
Por qué la tolerancia es excelente
Las ceramidas constituyen la mayor parte de la capa externa de la piel, donde garantizan la cohesión entre las células y retienen el agua. Un producto que las aporta reproduce un componente que ya está presente.
Por eso, las reacciones a las ceramidas son poco frecuentes. Cuando una crema con ceramidas provoca una reacción, la causa casi siempre se encuentra en otra parte de la fórmula: perfume, conservante o aceite esencial.
Es un dato útil para identificar un problema: sospeche del resto de la lista antes que de las propias ceramidas.
Las ceramidas no son sustancias extrañas para la piel: ya constituyen aproximadamente la mitad de los lípidos del estrato córneo. Aplicarlas equivale a reponer una molécula que la propia piel produce.
Esto explica la ausencia casi total de reacciones notificadas. Además, los dermatólogos las recomiendan para las pieles atópicas, es decir, para las pieles más reactivas que existen.
Los verdaderos límites
Las ceramidas no son adecuadas como único tratamiento. Reparan la barrera cutánea; no hidratan, no exfolian ni actúan sobre las manchas o las arrugas.
Una crema con ceramidas sin humectante ofrece pocos resultados en una piel deshidratada. Hay que aportar el agua que las ceramidas retendrán después.
Su efecto se limita a la superficie. Ninguna ceramida aplicada llega a las capas profundas de la piel, y las promesas en ese sentido van más allá de lo que demuestran los datos.
El primer límite está en la concentración. Muchas cremas muestran las ceramidas al final de la lista INCI, en dosis que no modifican la función de la barrera cutánea.
El segundo está en la proporción entre los lípidos. La piel contiene ceramidas, colesterol y ácidos grasos en proporciones precisas; un producto que solo aporta ceramidas reconstruye únicamente una parte de este conjunto.
El tercer límite es el plazo. Los resultados sobre el confort se perciben en unos días; los efectos sobre la barrera requieren varias semanas de aplicación regular.
Una concentración que importa
Las ceramidas aparecen como ceramida NP, ceramida AP y ceramida EOP. Su posición en la lista informa sobre la cantidad: después de los conservantes, están presentes en cantidades mínimas.
La piel combina sus ceramidas con colesterol y ácidos grasos, en una proporción aproximada de tres a uno a uno. Una crema que reproduce esta mezcla repara mejor que una crema que solo incluye ceramidas.
Un producto que afirma contener ceramidas sin indicar su concentración sigue siendo útil, pero trabaja con uno de los tres componentes.
Leer la lista de ingredientes enseña más que leer los argumentos de marketing. Un ingrediente situado después de los conservantes está presente en menos de un uno por ciento, lo que es poco para un activo estructurante.
Las fórmulas mejor documentadas combinan tres familias de lípidos en lugar de una sola. También son aquellas cuyos estudios clínicos notifican una mejora medible de la pérdida insensible de agua.
El precio no garantiza nada. Los productos de farmacia de quince euros contienen concentraciones comparables a las de productos que se venden por el triple.
Las ceramidas están presentes de forma natural en la capa córnea, donde representan aproximadamente la mitad de los lípidos. Una crema que las aporta completa una reserva existente: no crea nada, la repone.
Por eso, la concentración importa menos que la regularidad. La hidratación de la piel obtenida con este tipo de producto se mantiene mientras se aplique y disminuye al dejar de usarlo, independientemente del tipo de fórmula elegida.
Las ceramidas sintéticas
Casi todas las ceramidas cosméticas se producen mediante síntesis. Es algo positivo: la reproducibilidad es mayor y el riesgo de contaminación, nulo.
El origen no cambia ni la tolerancia ni la eficacia. Una ceramida sintética es químicamente idéntica a la de la piel, algo que no ocurre con todos los ingredientes cosméticos.
Las ceramidas utilizadas en cosmética se obtienen casi todas mediante síntesis o fermentación. Esto no las hace inferiores: la molécula producida es idéntica a la que fabrica la piel.
En la etiqueta aparecen con nombres técnicos: ceramida NP, ceramida AP y ceramida EOP. El número y las letras designan la estructura, no la calidad.
Los extractos vegetales llamados «ricos en ceramidas» plantean más dudas. Su contenido real rara vez se indica y varía de un lote a otro.
Durante el embarazo o la lactancia
No hay restricciones. Las ceramidas forman parte de los ingredientes más seguros de la cosmética, y los productos que las contienen son adecuados para la piel sensible de los niños.
Cuánto tiempo conservar una crema
Una crema con ceramidas sigue la vida útil de una emulsión: entre seis y doce meses después de abrirla. Un tubo o un envase con bomba se conserva mejor que un tarro abierto con los dedos, que se contamina.
Un cambio de textura o la aparición de un olor indican que hay que desechar el producto.
Una vez abierta, una crema se conserva durante el tiempo indicado por el símbolo del tarro abierto, normalmente entre seis y doce meses. Las ceramidas en sí son estables; es el resto de la fórmula lo que envejece.
Un tarro abierto se contamina más rápido que un tubo o un frasco con bomba. En una piel debilitada, este detalle importa más de lo que parece.
Un cambio de textura, color u olor basta para decidir: se desecha. Ninguna crema merece que nos arriesguemos a una reacción sobre una barrera ya dañada.
En resumen
Las ceramidas están entre los ingredientes más seguros y útiles para una piel con sensación de tirantez. Sus límites se deben a lo que no hacen, no a un riesgo.
No protegen del sol. Una protección solar diaria sigue siendo indispensable.
Las situaciones que requieren atención médica
Estos productos son cosméticos y actúan sobre el aspecto de la piel. Una piel que sigue dolorida o inflamada a pesar de unos cuidados adecuados requiere una evaluación dermatológica.
La serie «Peligros, límites y tolerancia»
Lo que cada ingrediente puede suponer realmente como problema y lo que pertenece al ámbito del rumor.
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