La crema repara, el aceite sella. Las ceramidas compensan un déficit en la capa externa de la piel; el aceite de argán limita después la pérdida de hidratación. Es una rutina reparadora, sencilla y sin activos exigentes.
Las claves
- Orden: la crema con ceramidas y después el aceite de argán.
- Antes: un humectante sobre la piel húmeda.
- Cantidad: dos o tres gotas de aceite para el rostro.
- Frecuencia: todos los días, mañana y noche.
- Por la mañana: aplicar protección solar encima.
Qué aporta cada uno
Las ceramidas son lípidos presentes de forma natural en la capa más externa de la piel. Aportarlas compensa un déficit real cuando la edad, el frío o los limpiadores agresivos han reducido su cantidad.
El aceite de argán se extrae de las semillas del argán. Rico en ácido oleico y ácido linoleico, este aceite vegetal nutre y forma una capa que ralentiza la evaporación.
Las ceramidas actúan en la estructura y el aceite de argán por encima. Son dos funciones distintas, y eso hace que su combinación sea coherente en lugar de redundante.
El orden de aplicación
Primero, la crema con ceramidas; el aceite de argán, como última capa. Basta esperar un minuto entre ambos.
Invertir el orden sería un error: un aceite aplicado antes formaría una película que la crema tendría que atravesar. Se perdería parte del aporte de ceramidas, y precisamente ese aporte es el que repara.
El paso previo
Ni las ceramidas ni el aceite de argán aportan agua. La retienen, lo que supone que haya agua que retener.
Un sérum de ácido hialurónico sobre la piel húmeda, antes de la crema, cambia por completo la hidratación obtenida. Si no, basta con aplicar los productos sobre la piel aún flexible después de la limpieza.
Es el añadido más rentable de esta rutina y el que más se olvida al centrarse en los ingredientes grasos.
Sobre una piel dañada
Una piel que tira, se enrojece y tolera cada vez peor sus productos habituales suele tener una capa externa alterada. En ese caso, esta rutina es exactamente lo que necesita.
Suspende los activos hasta que la situación se restablezca. Por lo general, bastan dos semanas con esta rutina sola; después se puede retomar sobre una base sana, incorporando un activo cada vez.
Qué daña esta capa
Los limpiadores espumosos demasiado agresivos, el agua muy caliente, el frío seco y la acumulación de activos exfoliantes. Estos cuatro factores explican la mayoría de las pieles que se vuelven reactivas sin una razón aparente.
Eliminar la causa suele aportar más que añadir encima un producto reparador. Es el orden lógico y el que menos se sigue.
Las cantidades
Una cantidad del tamaño de una avellana de crema para el rostro. Dos o tres gotas de aceite de argán, calentadas entre las palmas y presionadas sobre la piel en lugar de extenderlas.
Más aceite no nutre mejor: el exceso queda en la superficie, brilla y acaba en la almohada. La cantidad adecuada es la que ha desaparecido al cabo de dos minutos.
Según tu tipo de piel
Piel seca: la rutina completa, mañana y noche.
Piel mixta: la crema por todo el rostro y el aceite de argán solo en las mejillas.
Piel grasa: una crema-gel con ceramidas y el aceite solo de forma puntual.
Piel sensible: la combinación ideal; ninguno de los dos ingredientes resulta irritante.
Combinarla con un activo
Es un buen uso. Un retinoide, un ácido o la vitamina C se aplican antes, sobre la piel limpia, y esta rutina sella después.
Las ceramidas mejoran notablemente la tolerancia a un activo exigente. Eso permite mantenerlo durante seis meses en lugar de tres semanas, y la constancia es lo que produce resultados.
Elegir los productos
Las ceramidas aparecen como ceramida NP, ceramida AP o ceramida EOP. Una fórmula que combine varias, junto con colesterol, se aproxima a la composición real de la piel.
Para el aceite de argán: primera presión en frío, sin desodorizar, frasco oscuro y una lista de ingredientes que quepa en una línea. Se conserva entre doce y dieciocho meses después de abrirlo.
Lo que esta rutina no hace
No exfolia, no actúa sobre las manchas ni borra ninguna arruga. Repara y nutre, que es todo su cometido —un cometido que a menudo se subestima.
No protege del sol. La protección solar diaria sigue siendo indispensable y tiene más efecto sobre el aspecto de la piel que cualquier producto de esta página.
Un último punto
Estos productos son cosméticos y mejoran el confort de la piel, pero no tratan ninguna afección. Si la piel sigue inflamada pese a suspender los activos, se debe consultar a un dermatólogo.
La crema primero, el aceite para sellar
El argán aplicado primero aísla la piel de todo lo que venga después; aplicado al final, retiene lo que ha aportado la crema. Dos o tres gotas después de una crema de noche con ceramidas vegetales son suficientes; más cantidad perjudica el acabado, no mejora la piel.
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