Exfoliar y reparar en la misma rutina. El ácido láctico exfolia, y el pantenol repara. Es una de las combinaciones más sencillas de mantener y una de las más adecuadas para las pieles sensibles.
Por qué el ácido láctico es la primera opción
Es el más suave de los alfahidroxiácidos. Su molécula, más grande que la del ácido glicólico, penetra más lentamente y provoca menos irritación. También forma parte de los factores naturales de hidratación de la piel, algo poco habitual en un exfoliante.
Esta doble propiedad le proporciona un perfil único: exfolia e hidrata. En las pieles sensibles, es el ácido que menos problemas causa y, a menudo, el único que se puede utilizar sin un largo periodo de adaptación.
El pantenol como reparación
Refuerza la barrera cutánea al aportar un humectante que, convertido en vitamina B5, participa en el metabolismo de las células superficiales. Su efecto sobre el confort se nota en unos días, mientras que el ácido necesita semanas para mostrar sus resultados.
También ayuda a reducir la irritación que aparece después de aplicar un ácido. Es un ingrediente sin un umbral de tolerancia propio: puede utilizarse mañana y noche desde el primer día, sin periodo de adaptación.
La rutina, día a día
Noches con ácido: limpieza, ácido láctico sobre la piel seca, veinte minutos, pantenol, crema hidratante. Noches sin ácido: limpieza, pantenol, crema. Por la mañana: limpieza, pantenol, crema, protección solar.
Al principio, dos aplicaciones de ácido por semana. Las necesidades varían: una piel grasa tolerará tres, mientras que una piel sensible se limitará a una. El pantenol, en cambio, no cambia de frecuencia.
Para qué tipos de piel
Pieles sensibles: es la combinación de referencia; ninguna otra combina un exfoliante y un calmante tan bien tolerados. Pieles secas: el ácido láctico se tolera mejor que sus primos. Pieles mixtas: el mismo protocolo, pero con una frecuencia mayor.
Pieles grasas con imperfecciones: un ácido salicílico responderá mejor, ya que su naturaleza lipófila le permite llegar al interior del poro. El pantenol también sigue siendo útil en este caso.
Los efectos y cuándo aparecen
Más confort en unos días gracias al pantenol. Una textura más uniforme en tres o cuatro semanas. Un tono más luminoso en seis u ocho. Son efectos progresivos, y juzgarlos antes de seis semanas equivale a medir otra cosa.
Estos activos no actúan sobre las arrugas ya establecidas ni sobre una pigmentación antigua. Lo que mejoran es el estado de la superficie, y eso ya es lo que más cambia el aspecto general de un rostro.
Qué se puede añadir
El ácido hialurónico puede incorporarse sin contar como un activo adicional. Una crema con ceramidas por la noche refuerza aún más la barrera. En cambio, debe evitarse un segundo ácido o un retinoide esa misma noche.
El peeling AHA con ácido láctico cubre la parte exfoliante, y la bruma suave con prebióticos completa la rutina para aportar confort. Nuestras fichas sobre el ácido láctico y el pantenol detallan las concentraciones.
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