Uno corrige, el otro repara; y cuando la piel necesita ambos, el orden importa. La vitamina C actúa sobre la luminosidad, las manchas y los radicales libres. Las ceramidas rellenan el cemento lipídico de la barrera cutánea. En una piel dañada, empezar por lo segundo lo cambia todo.
Dos objetivos que no deben confundirse
La vitamina C es un activo corrector: actúa sobre un defecto visible y tarda entre cuatro y ocho semanas en modificarlo. Las ceramidas son un material: compensan una carencia y hacen que la piel esté más confortable en dos a cuatro semanas.
Un activo corrector aplicado sobre una barrera alterada rara vez ofrece el resultado esperado y a menudo provoca escozor. Un material aplicado sobre una piel sana no produce nada espectacular. Cada uno tiene su momento.
Qué aportan las ceramidas
Representan casi la mitad del cemento que une las células de la superficie, junto con el colesterol y los ácidos grasos libres. Una barrera que carece de ellos pierde agua y deja entrar los agentes irritantes.
Este es el origen más frecuente de la tirantez y el enrojecimiento persistente, mucho más que una falta de agua aislada. Las ceramidas compensan este déficit allí donde se encuentra: en la superficie.
Qué aporta la vitamina C
Una acción antioxidante contra los radicales libres producidos por la exposición y la contaminación, una acción sobre las manchas oscuras y un papel en la producción de colágeno.
Su contrapartida es doble: es inestable y puede irritar una piel cuya barrera deja pasar sustancias. Este segundo punto explica la mayoría de las malas experiencias.
Por cuál empezar
Piel tirante, que escuece con el agua o se enrojece sin motivo: solo las ceramidas durante dos o tres semanas. No uses ningún activo hasta recuperar el confort.
Piel confortable, tono apagado o manchas: empieza directamente con la vitamina C.
Pieles secas: primero las ceramidas y después la vitamina C si el objetivo es mejorar el tono.
Cómo utilizarlas juntas
Es la situación más frecuente una vez restaurada la barrera. Aplica el sérum de vitamina C sobre la piel limpia, espera un minuto y después aplica una crema con ceramidas.
La mayoría de las pieles tolera bien esta secuencia, que además suele resolver por sí sola el escozor que la vitamina C provoca a veces cuando se usa sola.
Añadir ácido hialurónico
Los tres pueden utilizarse juntos sin dificultad: el ácido hialurónico sobre la piel húmeda, la vitamina C y después la crema con ceramidas.
Es una buena combinación para las pieles secas, que suelen presentar tanto falta de agua como falta de lípidos. Cada producto trata una carencia distinta.
Cómo leer las etiquetas
Para una crema con ceramidas, busca varios tipos combinados con colesterol y una sustancia grasa: este trío está mejor documentado que las ceramidas por sí solas. Su posición en la lista importa más que la mención del envase.
Para la vitamina C, busca una concentración del 10 al 15 % de ácido ascórbico, en un frasco opaco con dosificador de bomba y de pequeño volumen. Un sérum que se ha vuelto naranja ya no resulta útil, independientemente de cuál fuera su precio.
Qué efectos esperar y en cuánto tiempo
Con las ceramidas, el confort vuelve en pocos días y la reactividad disminuye en tres o cuatro semanas. La luminosidad que aporta la vitamina C se nota en cuatro a seis semanas; las manchas requieren de dos a tres meses.
Ninguno de estos plazos se acorta aumentando las dosis. Lo que produce resultados es la constancia.
Una precaución necesaria
Estos cuidados son cosméticos: mejoran el aspecto y el confort de la piel, pero no tratan ninguna afección. Una piel que se descama o pica de forma persistente requiere una consulta dermatológica.
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