El aceite de argán ya contiene vitamina E: combinarlo con tocoferol adicional solo tiene sentido en casos concretos. Esta página explica cuáles son y cómo hacerlo sin complicarse la vida.
Las pautas
- En la mayoría de los casos: el aceite de argán por sí solo basta.
- Orden si se combinan: primero el sérum y después el aceite.
- Cantidad: dos o tres gotas de aceite para el rostro.
- Antes: la piel húmeda o un producto que aporte agua.
- Por la mañana: protección solar por encima.
Lo que el aceite de argán ya aporta
El aceite de argán se extrae de las semillas del argán, un árbol del suroeste de Marruecos. Su composición es rica en ácido oleico y ácido linoleico, con una fracción notable de vitamina E natural.
Por tanto, este aceite vegetal cubre por sí solo dos funciones: nutre gracias a sus ácidos grasos y aporta un antioxidante gracias a su tocoferol.
Para una piel normal o seca, este uso sencillo basta. Añadir un segundo producto a menudo solo hace más pesada una rutina que funcionaba.
Cuándo tiene sentido reforzar
En una piel muy expuesta —frío intenso, viento, contaminación urbana persistente—, se justifica un aporte adicional de antioxidantes.
Tampoco en un aceite de argán abierto desde hace varios meses. Su tocoferol se consume al proteger el propio aceite, y su fracción útil disminuye con el tiempo.
Sin embargo, si la crema de la rutina ya contiene tocoferol, no hay nada que añadir: la función está cubierta por partida doble.
El orden de aplicación
Primero el sérum o la crema que contiene tocoferol; el aceite de argán, como última capa. De lo más fluido a lo más rico, como siempre.
Un aceite aplicado primero formaría una película que el sérum tendría que atravesar. Es la regla que se aplica a todos los aceites vegetales, sin excepción.
La aplicación, en la práctica
Dos o tres gotas de aceite de argán para todo el rostro. Caliéntelas entre las palmas y presiónelas sobre la piel en lugar de extenderlas.
Aplicarlo sobre la piel húmeda. Este aceite no contiene agua: impide que la de la piel se evapore, lo que presupone que haya agua que retener.
Más aceite no nutre mejor. El exceso queda en la superficie, brilla y acaba en la almohada; la cantidad adecuada es la que ha desaparecido al cabo de dos minutos.
Lo que no hay que hacer
Añadir cápsulas de vitamina E a un frasco de aceite de argán. Esta práctica está muy extendida y plantea dos problemas: la dosis es incontrolable y abrir repetidamente el frasco acelera la oxidación.
Un exceso de tocoferol también puede irritar algunas pieles. Con este ingrediente, más no es mejor, y una fórmula comercial está mejor dosificada que una mezcla casera.
En el cabello
El aceite de argán está firmemente establecido en esta rutina: una gota en las puntas, con el cabello húmedo, después del lavado. Como baño de aceite antes del champú, déjelo actuar durante una hora.
Este uso no requiere ningún aporte adicional. El tocoferol natural del aceite es más que suficiente en los largos.
Según su piel
Piel seca: aceite de argán solo, generosamente, por la mañana y por la noche.
Piel mixta: aplique el aceite en las mejillas y una crema ligera en el resto.
Piel grasa: un tratamiento ligero con tocoferol en lugar de un aceite.
Piel sensible: use una sola fuente a la vez y observe durante dos semanas.
Elegir bien el aceite de argán
Primera presión en frío, sin desodorizar, en un frasco oscuro y de pequeño volumen. La lista de ingredientes debe caber en una línea: Argania spinosa kernel oil.
Si el frasco huele a avellana tostada, procede del lineal de alimentación: solo la industria culinaria tuesta las almendras.
Compre un frasco pequeño y termínelo. Entre doce y dieciocho meses después de abrirlo, manténgalo protegido de la luz; pasado ese tiempo, el aceite habrá perdido lo que le daba su interés.
Leer una etiqueta
El tocoferol aparece como tocopherol o tocopheryl acetate. Que figure al final de la lista es normal: actúa en dosis bajas y también sirve como conservante de la fase grasa.
Un aceite que anuncia tocoferol añadido no es un mal producto: a menudo es señal de una formulación cuidada, que protege el aceite de su propia oxidación.
Lo que esta combinación no hace
No actúa sobre las arrugas ya instaladas, ni sobre las manchas, ni sobre la textura en profundidad. Nutre y protege, y ese es todo su cometido.
No sustituye a un protector solar. Un antioxidante complementa la protección, pero nunca la sustituye. Una protección solar diaria sigue siendo indispensable.
Los ácidos grasos que no aporta el tocoferol
El aceite de argán contiene ácido linoleico y ácido oleico. El primero forma parte de los ácidos grasos esenciales, que el organismo no fabrica.
Estos ácidos grasos se integran en la capa externa de la piel y contribuyen a su flexibilidad. Un tocoferol aislado no cumple esta función: protege de la oxidación, nada más.
Esta es la razón de fondo por la que un aceite vegetal completo suele ser suficiente. Aporta los ácidos grasos y el antioxidante en un mismo gesto.
Los radicales libres y qué podemos hacer al respecto
Los radicales libres se forman por efecto de la radiación, la contaminación y el tabaco. Un antioxidante neutraliza una parte de ellos, pero nunca los elimina por completo.
Evitar su formación es más importante que neutralizarlos después. Por eso, la protección diaria prevalece sobre cualquier aporte de antioxidantes.
Tocoferol natural o sintético
Coexisten dos formas. El tocoferol natural, el del aceite de argán, aparece como tocopherol o d-alpha-tocopherol. La forma sintética lleva el prefijo dl-.
La forma natural se asimila mejor por vía oral, algo bien establecido en nutrición. En aplicación cutánea, la diferencia es mucho menos clara, y ambas cumplen su función antioxidante.
Por tanto, no es un criterio de elección importante para un producto de cuidado de la piel. La frescura del producto y su concentración importan más que la procedencia de la molécula.
Según el tipo de piel
Pieles secas: el aceite vegetal solo, generosamente.
Pieles grasas: un cuidado ligero, sin sustancias grasas añadidas.
Pieles mixtas: unas gotas de aceite solo en las mejillas.
Pieles reactivas: una sola fuente de antioxidantes a la vez.
Utilizar este aceite según el tipo de piel
Una piel seca acepta una aplicación por la mañana y por la noche. Una piel mixta se limitará a las mejillas, y una piel grasa preferirá un cuidado sin sustancias grasas añadidas.
Estos ajustes se refieren a la cantidad y la zona, nunca al principio. Es posible seguir utilizando un aceite vegetal en casi todos los tipos de piel, en la dosis adecuada.
Reforzar la barrera cutánea
Una barrera cutánea debilitada deja escapar la humedad y permite el paso de irritantes. Los ácidos grasos esenciales de este aceite contribuyen a ello, sin reconstruirla por completo.
Para ir más allá, hacen falta ceramidas y colesterol, los componentes de los que está hecha esta capa. Un aceite vegetal protege; no la reconstruye.
El precio, calculado según el uso
Un frasco de treinta mililitros utilizado a razón de dos gotas al día dura aproximadamente seis meses. Calculado por día, el coste resulta insignificante, incluso para un aceite de buena calidad.
Comprar un envase pequeño sigue siendo más económico que comprar uno grande: después de seis meses, el aceite pierde lo que lo hacía valioso, y la mitad del frasco acaba en la basura.
Una precisión útil
Estos productos son cosméticos y mejoran el confort de la piel sin tratar ninguna afección. Una irritación que persiste después de dejar de usar los productos merece una consulta médica.
Lo que realmente cambia al añadirla
La vitamina E añadida a un aceite de argán no lo hace más nutritivo: hace que dure más sin enranciarse, algo importante en un baño cálido y luminoso. Un aceite nutritivo con vitamina E ya estabilizado evita tener que volver a hacer este cálculo cada vez que se abre un frasco.
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