Un gel que aporta agua, un aceite que evita que se pierda. El reparto está claro. Lo que no lo está tanto, y lo que decide el resultado, es la naturaleza del gel que utiliza.
Gel puro o gel formulado: la verdadera cuestión
El gel de aloe vera vendido en frasco casi nunca es zumo puro. Contiene un gelificante, un conservante y, a menudo, un humectante; de lo contrario, se estropearía en pocos días. Es una necesidad técnica, no un engaño: el zumo recién extraído de la hoja se degrada a temperatura ambiente en menos de cuarenta y ocho horas.
Por tanto, un gel con un 99 % de aloe vera de origen natural es un buen producto, y uno con un 40 % en una base bien formulada puede serlo igualmente. El porcentaje por sí solo no dice nada. Lo que hay que comprobar es la posición de «Aloe barbadensis leaf juice» en la lista y la ausencia de alcohol al principio.
Lo que añade el aceite de borraja
Su aceite presenta el contenido de ácido gamma-linolénico más elevado del reino vegetal, alrededor del veinte por ciento. Es un ácido graso esencial que el organismo produce mal y cuya producción disminuye con los años.
En la piel, este aporte se traduce en una sensación de confort recuperada en las zonas que tiranizan. Se necesitan varias semanas para medirlo, y el efecto es especialmente evidente en las pieles secas y maduras; las demás obtienen menos beneficios.
El orden y la aplicación
Primero, el gel de aloe vera, sobre la piel limpia, en una capa fina. Espere un minuto, el tiempo necesario para que se seque. Después, caliente dos gotas de aceite de borraja entre las palmas y presiónelas sobre el rostro, sin frotar.
Una o dos veces al día es suficiente. Aplicarlo con más frecuencia no cambia nada: lo que cuenta es la regularidad durante varias semanas, no la frecuencia a lo largo del día.
Conservar dos productos delicados
Este es el punto débil de esta combinación. El gel teme el calor, y el aceite, la luz y el oxígeno. Ambos deben conservarse en un lugar fresco, y el aceite debe terminarse en los seis meses siguientes a su apertura.
Un olor que evoluciona hacia el rancio indica que el aceite ha llegado al final de su vida útil. En ese estado no se vuelve irritante; simplemente deja de aportar aquello para lo que se eligió. El gel, por su parte, avisa de otra manera: se licua o cambia de color.
Para qué pieles
Pieles secas y maduras: ambos productos, cada noche. Pieles mixtas: el gel por todo el rostro y el aceite en las mejillas. Pieles grasas: solo el gel, reservando el aceite para el invierno si la piel se siente tirante.
En una piel reactiva, es imprescindible hacer una prueba en el pliegue del codo durante dos días antes de la primera aplicación del aceite; es la regla para cualquier aceite vegetal sin refinar.
Los productos que siguen esta lógica
Nuestra crema de día con aloe vera ya reúne la fase acuosa y una base emoliente, lo que sustituye las dos etapas para quienes buscan simplificar. La espuma limpiadora suave con aloe vera prepara la piel sin resecarla, y esa es la condición para que lo que venga después sirva de algo.
Para profundizar en la propia planta, nuestra ficha sobre el aloe vera detalla sus formas y sus limitaciones.
Nuestros tratamientos antiedad



